El satélite europeo Cryosat-2 será lanzado el jueves 8 de abril para iniciar una misión que consiste en elaborar un mapa de las capas de hielo del planeta Tierra.
Estaba previsto que el satélite despegara a finales de febrero, pero su lanzamiento fue aplazado para que los ingenieros investigaran algunas dudas que tenían sobre el funcionamiento del cohete de la nave.
Cryosat entrará en órbita encima de un vehículo Dnepr, un remodelado cohete nuclear ruso-ucraniano.
El satélite está diseñado para hacer mediciones detalladas de la forma y el grosor del hielo del Ártico y la región antártica.
La información que recoja ayudará a los científicos a hacer una mejor evaluación de cómo las condiciones cambiantes del hielo polar afectan los patrones de circulación oceánica, el nivel del mar y el calentamiento global.
El Dnepr despegará desde el cosmódromo Baikonur, en Kazajistán. Las autoridades rusas, que supervisarán el vuelo, han notificado a la Agencia Espacial Europea (AEE) que están listos para proceder con la misión.
Preocupaciones.
Las preocupaciones iniciales en torno a que los motores de dirección en la segunda etapa del cohete no tendrían un margen de maniobra suficiente han sido disipadas.
El director del proyecto Cryosat de la AEE, Richard Francis, aseguró que se han introducido cambios en el software para garantizar que el Dnepr administre -de la forma más eficaz posible- sus suministros de combustible y oxidante, dando así a los motores el espacio suficiente en caso de contingencias.
El satélite Cryosat ya había sido instalado en el cohete cuando llegó la orden de retirarlo.
"Lo quitamos al día siguiente que se dio la orden y lo trasladamos a un área estéril y segura, donde ha permanecido desde entonces. Tenemos a una persona que se desplaza al sitio diariamente y constata que todo está bien", explicó Francis.
"En este momento, se tiene previsto colocarlo en el cohete nuevamente el 31 de marzo", indicó Francis.
Tarea importante.
El satélite Cryosat lleva la denominación "2" debido a que se trata de la reconstrucción de una misión que fue destruida en 2005 cuando su lanzador -también un cohete remodelado- falló minutos después de su despegue.
Los Estados miembro de la AEE consideraron que la medición del hielo polar a cargo del satélite es de suma importancia para la evaluación del cambio climático.