Los conflictos indígenas se agravaron ayer en Brasil, donde al secuestro de un funcionario español de la ONU y de otras cuatro personas, quienes eran mediadores en el conflicto de extracción de diamante, en la región, se sumó el aislamiento al que son sometidos 350 trabajadores por protestas de la etnia enawene nawe.
Se conoció sobre este segundo conflicto cuando los enawene desbloquearon algunas carreteras en las que desde hace cuatro días impedían el paso armados con arcos y flechas.
Sin embargo, muchos bloqueos se mantienen y aún siguen aisladas unas 350 personas que trabajan en la construcción de cinco represas hidroeléctricas, que son el foco del conflicto.
Los indios demandan compensaciones económicas por la construcción de las cinco represas que, según alegan, modificarán el ecosistema de las tierras que ocupan en el estado de Mato Grosso, limítrofe con Bolivia y Paraguay. Los funcionarios de la ONU fueron liberados posteriormente.