Unos 85 soldados rusos murieron ayer cuando un enorme helicóptero militar se estrelló mientras intentaba un aterrizaje de emergencia en la provincia rebelde de Chechenia, tras un posible ataque guerrillero, dijo la prensa local.
El helicóptero Mi-26, con más de 130 efectivos a bordo, cayó desde unos 200 metros sobre un campo minado a unos metros de su destino, la base militar de Khankala, ubicada en las afueras de la capital regional Grozny.
Un equipo de zapadores tuvo que abrir una brecha hasta los restos de la aeronave, que seguía incendiándose horas después de caer, antes de poder rescatar a los sobrevivientes, dijo el subprocurador general ruso, Sergei Fridinsky.
"Se ha evacuado a varias docenas de heridos y muertos de la escena del accidente, pero no sabemos el número exacto de víctimas", dijo Fridinsky en declaraciones a la agencia de noticias Interfax.