Brasil comenzó la cuenta atrás para despejar el futuro político del país después de que el Senado anunciara que a partir del 25 de agosto se iniciará el juicio final que decidirá si la presidenta suspendida Dilma Rousseff es destituida definitivamente o retoma las riendas del poder.
El destino político de Rousseff, en el aire desde el pasado 12 de mayo cuando fue suspendida, será desvelado una vez finalicen los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, una cita que fue planificada por su Ejecutivo, pero que ahora vigila de cerca el presidente interino, Michel Temer.
Mientras avanza la competición deportiva, Temer, quien hasta el pasado mayo fue el discreto vicepresidente de Rousseff, prepara el terreno político para asumir el poder de manera definitiva, mientras los apoyos legislativos de la presidenta se debilitan con el paso de los días.
Las esperanzas de Rousseff para recuperar su cargo se han desvanecido en la recta final del proceso de destitución, especialmente después de la votación del Senado.