Numerosos países de todo el mundo, que seguían en estado de alerta ayer por miedo a ser objeto de atentados como los perpetrados en Londres, mostraron su unión y determinación de seguir luchando contra el terrorismo.
En Europa, Estados Unidos, Australia y Japón, las medidas de seguridad aumentaron en las últimas horas, sobre todo en aquellos países que se sienten amenazados por su participación en la guerra en Irak y por el mantenimiento de tropas en ese país.
El Salvador, único país latinoamericano que mantiene tropas en Irak, redoblará las medidas de seguridad, dijo el presidente Antonio Saca.
En Italia y Dinamarca, los habitantes no ocultaban el miedo frente a las amenazas pronunciadas la víspera contra sus países y los gobiernos aumentaban las medidas de seguridad.
En otros países como India o Corea del Sur, los controles se multiplicaron en transportes públicos y lugares más expuestos. Desde todos los rincones del mundo, la condena a los atentados de Londres fue unánime: desde Bolivia hasta Arabia Saudita, pasando por Irán o Indonesia.
Los investigadores continuaban sus pesquisas en los sitios de los atentados.
En Kings Cross, escenario del atentado más grave, expertos trabajaban vestidos con uniformes negros de protección, pues corren el riesgo de encontrarse con alimañas y de estar expuestos a sustanciastóxicas en el aire.
Sin embargo, Hayman dijo que los investigadores forenses aún no habían podido llegar a unode los sitios afectados, entre las estaciones de trenes subterráneos King"s Cross y Russell Square, debido a que el túnelpodría derrumbarse.
Los temores de más ataques mantuvieron a los trabajadores londinenses y a los mercados financieros intranquilos
Ayer, muchos trabajadores tomaron el día libre, pero otros se dirigieron a sus empleos utilizando la golpeada red de transporte, algunos temerosos y otros desafiantes.
Diez de las 12 líneas de subterráneos funcionaron nuevamente ayer, aunque el servicio fue restringido en tres de ellas. Los autobuses recorrían las calles del centro capitalino, excepto las áreas de las explosiones, que permanecían bloqueadas por las autoridades. Sin embargo, algunos pasajeros optaron por el taxi.
En tanto, los miles de turistas que visitan Londres buscaron ayer recuperar el tiempo perdido y hacer una vida normal, imitando a sus obstinados anfitriones.
Mientras algunos eligieron la piedra Rosetta y el Partenón en el Museo Británico, otros aprovecharon el buen tiempo y caminaron por Picadilly, Oxford o Westminster para tratar de olvidar el jueves negro.
"Los terroristas no cambiarán nuestro modo de vida", declaró la reina Isabel II al visitar a los heridos hospitalizados en el Royal London Hospital. Su hijo el príncipe Carlos, heredero de la corona, también visitó varios hospitales acompañado de su esposa Camilla.
Por su parte, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, dijo que "sabíamos que ese día iba a llegar y todo lo que habíamos planeado funcionó como estaba previsto".
Ayer una decena de familias buscaba a parientes que no habían dado señales de vida, mientras que eran depositadas coronas de flores en Tavistock Place, donde un autobús de dos pisos fue destruido por una bomba.
El mundo entero lanzó mensajes de apoyo a Londres y rindió homenaje a las víctimas.
Los españoles, que el 11 de marzo de 2004 sufrieron una serie similar de atentados en cuatro trenes suburbanos que causaron 191 muertos y 1, 900 heridos, cumplieron cinco minutos de silencio en memoria de las víctimas.
Las banderas de Italia y Francia ondearon a media asta y el presidente cubano Fidel Castro envió un mensaje a la reina Isabel II en el que expresó la "profunda consternación" del pueblo de Cuba por los atentados.
Cientos de funcionarios europeos observaron unos minutos de silencio al mediodía de ayer en Bruselas.