Líderes de la Iglesia Católica estadounidense votaron en forma unánime el fin de semana por mantener alejados de los niños a los religiosos pederastas aunque, en una decisión contraria a una política adoptada por los obispos en junio, no buscarán apartarlos del sacerdocio.
Refiriéndose al abuso sexual de menores como algo “detestable”, la Conferencia de Superiores de Ordenes Religiosas votó por mantener a los sacerdotes involucrados en esos casos alejados de los niños y bajo supervisión.
En una declaración, el grupo que representa a cerca de 25,000 religiosos estadounidenses de las órdenes de los benedictinos, capuchinos, carmelitas, franciscanos y jesuitas, entre otros, dijo: “Estamos profundamente conmovidos por las historias de las víctimas y sus familias (...) compartimos ese enojo por la traición”.
Sin embargo, declararon que eso no indicaba que los religiosos pederastas debían ser apartados del sacerdocio. Llamando a los sacerdotes acusados de abuso “nuestros hermanos”, la Conferencia de Superiores de Ordenes Religiosas dijo en el documento aprobado en forma unánime que “siguen siendo miembros de nuestra familia”.
La votación llega en medio del escándalo de la Iglesia Católica estadounidense, en el cual líderes religiosos sabían que algunos sacerdotes eran culpables de abuso sexual contra niños y no hicieron nada al respecto.