Miles de productores agropecuarios reanudaron la huelga comercial y las protestas en Argentina, uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo, mientras el Gobierno tomaba medidas para impedir el bloqueo de carreteras.
Una falsa amenaza anónima sobre la colocación de una bomba en la sede de la Federación Agraria en Buenos Aires obligó a desalojar ese edificio, lo que aumentó la tensión que rodea al conflicto, que lleva 79 días sin vías de solución.
"No es la primera vez que recibimos amenazas y la historia se repite", declaró Ulises Forte, vicepresidente de la entidad, una de las más combativas de las cuatro organizaciones agropecuarias en conflicto por el aumento de la presión del Fisco y las regulaciones oficiales.
El pulso ha tenido un impacto negativo en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, además de reducir las ventas de maquinaria agrícola y las exportaciones de carne vacuna, entre otros perjuicios.
El Mercado de Hacienda de Buenos Aires, el mayor del país, subastó unas 2,000 cabezas de ganado, casi la mitad de lo habitual, y sus operadores prevén su paralización.