El Vaticano lanzó ayer una campaña global contra los matrimonios de personas del mismo sexo y advirtió que los políticos católicos que apoyan las uniones homosexuales incurren en inmoralidad grave"", e instó a los no católicos a que se unan a la ofensiva.
El órgano de la Santa Sede encargado de supervisar la ortodoxia, la Congregación para la Doctrina de la Fe, emitió un documento de 12 páginas que contiene los lineamientos aprobados por el papa Juan Pablo II para frenar la aprobación de leyes que sancionan los derechos de los homosexuales para contraer matrimonio.
No existe absolutamente ninguna base para considerar en modo alguno a las uniones homosexuales similares ni remotamente análogas al plan de Dios para el matrimonio y la familia"", señala el documento. El matrimonio es sagrado, mientras que los actos homosexuales van en contra de la ley natural moral"".
El tema tiene particular relevancia en Estados Unidos, donde algunos legisladores han propuesto una prohibición constitucional a los matrimonios de homosexuales con el fin de contrarrestar leyes estatales que garantizan el reconocimiento legal de tales uniones. El presidente George W. Bush dijo el miércoles que él considera el matrimonio sólo como una unión entre hombre y mujer, y que desea una ley que lo deje establecido.
El Partido Radical italiano presentó ayer ante la Fiscalía de Roma una denuncia contra el Vaticano, al que acusa de interferencia ante los estados por pedir a los políticos católicos que no apoyen la legalización de las parejas homosexuales, a la vez que se manifestó delante de la plaza de San Pedro.
Junto a los radicales también se manifestaron dirigentes de grupos homosexuales italianos, que protestaron por el documento de la Santa Sede sobre las uniones legales de homosexuales, presentado ayer y que consideraron "el enésimo ataque a los derechos individuales y subjetivos de las personas".
Daniele Capezone, secretario general de los radicales italianos, manifestó que con esa acción querían hacer patente su disconformidad con el Vaticano y recordar a los políticos italianos que el Parlamento debe ser laico e italiano "y no vaticano".
En Alemania, el llamamiento del Vaticano fue acogido con rechazo por todos los partidos alemanes y aceptación por parte del episcopado que, no obstante, se manifestó contra la discriminación.
Las protestas no sólo fueron unánimes entre los partidos de la coalición gubernamental, socialdemócratas y verdes, bajo cuyo gobierno se legalizó a las parejas homosexuales, sino también de la oposición cristianodemócrata y liberal. Para el secretario ejecutivo del grupo parlamentario verde, Volker Beck, homosexual declarado, el documento del Vaticano constituye un triste ejemplo de fanatismo.
Mientras, organizaciones civiles, políticos y credos religiosos de Argentina criticaron la condena del Vaticano a las leyes que permiten las uniones homosexuales. En Brasil, un grupo que luchan por los derechos de los gays instó a los homosexuales a que abandonen el catolicismo, en protesta por la posición del Vaticano.