La I Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones, celebrada en Brasilia, concluyó con la adopción, "in extremis", de una polémica declaración política y otros documentos que tratan de impulsar la integración regional.
Sin embargo, el tenso intercambio de opiniones que protagonizaron las delegaciones brasileña y venezolana puso de manifiesto que los 12 países miembros, si bien están de acuerdo en reforzar los lazos, los intercambios y la cooperación, están muy lejos de un consenso sobre la fórmula a seguir.
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y su canciller, Celso Amorin, consiguieron vencer las reticencias del jefe del Estado venezolano, Hugo Chávez, quien, tras un tira y afloja tenso, accedió a aprobar los documentos, pero sus objeciones pusieron una nota bastante amarga a esta primera cita regional.
El tono de la sesión lo dio desde el comienzo el presidente Lula, quien en su discurso inaugural advirtió de que la región debe avanzar "con más acción y menos retórica".
La reunión se dieron acuerdos, entre ellos los alcanzados por la petrolera venezolana Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y la brasileña Petrobras en materia de energía y los de Bolivia y Chile en materia comercial.
Las autoridades policiales anunciaron que el "material, por cantidad y calidad, no conduce a un atentado de envergadura de los que podrían atribuirse a grupos terroristas".