Palestinos armados matuvieron secuestrados por un breve plazo a tres extranjeros voluntarios religiosos, y otro grupo incendió ayer edificios del gobierno en Cisjordania, enfrentando a
Yasser Arafat con una nueva ola de anarquía.
El ministro de gabinete palestino, Saeb Erekat condenó la violencia, expresando su preocupación por el "deslizamiento en el caos" que podría dañar el apoyo internacional hacia los palestinos.
Un grupo armado secuestro a tres hombres, un estadounidense, un británico, y un irlandés, cuando regresaban a una casa en Naplusa y se los llevó a punta de pistola, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad palestinas.
Los extranjeros, miembros de un grupo de caridad cristiano que habían estado dando clases de inglés en esa ciudad, fueron liberados ilesos luego de que la Policía rodeara el lugar donde estaban cautivos, en el campo de refugiados Balata. Agregaron las mismas fuentes.
La toma de rehenes duró poco más de dos horas, pero funcionó como recordatorio del creciente clima de desorden e ilegalidad que se ha instalado en numerosas áreas de Palestina, desafiando la autoridad del presidente Arafat.
Cuando el drama de los secuestros terminaba, otros militantes manifestaron su disconformidad contra Arafat incendiando dos edificios de la Autoridad Palestina. Un líder de las Brigadas Mártires Al Aqsa, indicó que sus miembros habían sido los responsables de los incendios.