Laura Chinchilla, la primera mujer que ocupará la Presidencia costarricense, asumirá mañana el poder con el reto de llenar las elevadas expectativas que el país tiene por rápidas mejoras en temas como seguridad ciudadana y economía.
Su condición de ex ministra de Seguridad y de Justicia añaden, a juicio de analistas, ingredientes extra para que la ciudadanía confíe en que esta politóloga de 50 años será capaz de ponerle freno a la criminalidad, que es percibida como el principal problema del país.
Además, grupos económicos, especialmente los exportadores, esperan el cambio de gobierno para presionar por ajustes en el sistema cambiario, pues a lo largo de este año el dólar ha perdido cerca del 10% de su valor como consecuencia del sistema de bandas cambiarias que se introdujo en el Gobierno de Óscar Arias.
El economista y catedrático de Política Económica en la Universidad de Costa Rica, Juan Manuel Villasuso, explicó que satisfacer las expectativas de la población en estos temas será el desafío más inmediato que encontrará Chinchilla tras recibir la banda presidencial.
“El tema de la seguridad fue prioritario en la campaña política y es el principal temor de la gente”, señaló Villasuso, al agregar que la tarea en este campo es “muy complicada”, pues la mandataria no solo deberá bajar las cifras de delitos en el papel “sino en la mente de la gente”.
En el campo económico, Villasuso, quien tiene experiencia como miembro de la Junta Directiva del Banco Central, indicó que las nuevas autoridades "tendrán que tomar alguna medida, ya sea disminuir la amplitud de las bandas o hacer intervenciones más expeditas en el mercado con el fin de garantizar una mayor estabilidad cambiaria".
Tras poner en marcha acciones inmediatas en estos campos Chinchilla deberá darse a la tarea de diseñar, a juicio del analista, una política nacional de empleo “que vaya más allá de simplemente aumentar la producción”, pues en los últimos cuatro años la tasa de desempleo en Costa Rica pasó de 6,6% a 7,8%.
Si la prioridad del Gobierno de Arias fue la apertura de mercados para las exportaciones costarricenses, firmando tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, Panamá, China y Singapur, y negociando con la Unión Europea, la tarea fundamental del nuevo Gobierno será la de administrar estos acuerdos.
“Es indispensable que se tomen medidas de fondo para preparar al sector productivo para el proceso de desgravación, especialmente el agrícola. La producción local está aun protegida, pero los aranceles desaparecerán en los próximos años y hay que prepararse. No es un proceso que ocurra de un día para otro", subrayó Villasuso.