El Senado de EE.UU. aprobó hoy el inicio del debate sobre la extensión de los recortes tributarios hasta 2012 para millones de estadounidenses, que se ha convertido en una de las prioridades políticas de la Casa Blanca.
Los senadores acordaron comenzar el debate tras alcanzar los 60 votos necesarios para impedir tácticas dilatorias de los detractores, aunque la votación se mantuvo abierta por otra hora para que los miembros ausentes llegaran al pleno a registrar su voto.
Se prevé que el Senado someta a votación definitiva mañana o el miércoles el plan tributario de aproximadamente 858.000 millones de dólares, que incluye una extensión por dos años de los recortes de impuestos promulgados durante la Presidencia de George W. Bush (2001-2009) y que vencen a fin de mes y otra de 13 meses para subsidios de desempleo.
La Casa Blanca y los partidarios del plan en el Senado argumentan que sin esa extensión, 150 millones de estadounidenses verán un aumento en sus impuestos a partir de enero próximo y otros dos millones se quedarían sin ayuda por el desempleo.
Los componentes principales del acuerdo son la extensión de dos años de los recortes tributarios para todos los estadounidenses, incluyendo los ricos; la extensión de 13 meses de los subsidios de desempleo, y un recorte a los impuestos a la nómina laboral de las empresas.
El paquete también establece un límite de cinco millones de dólares en los recortes a los impuestos al patrimonio.
Sin embargo el acuerdo tributario, pactado entre la Casa Blanca y los republicanos la semana pasada, afronta una lucha cuesta arriba en la Cámara de Representantes, donde es más solida la oposición de los demócratas.
De hecho, el líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, dijo hoy que cuando la medida llegue al pleno de la Cámara baja, los demócratas buscarán modificarla.
La estrategia de la extraña alianza entre la Casa Blanca y los republicanos ha sido argumentar que el plan contribuirá a la creación de empleos y beneficiará a quienes más necesitan ayuda en estos tiempos de crisis económica.
El propio senador demócrata Max Baucus, que preside el Comité de Finanzas del Senado, dijo a los periodistas que este acuerdo bipartidista tiene el objetivo de "crear empleos" y que eso se logrará al extender los recortes de impuestos a la clase media.
La extensión de los recortes tributarios aplicará también a individuos con ingresos superiores a los 200.000 dólares o a familias con ingresos superiores a los 250.000 dólares, pese a que la mayoría de los demócratas pedía excluir de ese beneficio a los más ricos.
Tras el anuncio del acuerdo la semana pasada, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se ha ganado fuertes críticas de la base del Partido Demócrata, en particular de los más progresistas, que consideran que el mandatario está haciendo demasiadas concesiones en este y otros asuntos de envergadura nacional.
Cerca del 70% de los estadounidenses apoya el controvertido acuerdo tributario, según una encuesta divulgada hoy por el diario The Washington Post y la cadena televisiva ABC.