Los niños víctimas de abusos físicos, psicológicos o sexuales tienen más probabilidades de sufrir dolores abdominales y náuseas, reveló un estudio.
"Cuando los pacientes jóvenes se quejan de síntomas gastrointestinales no explicados, los médicos deben investigar la posibilidad de abusos", recomendó Miranda van Tilburg, investigadora de EE.UU.