Los gordos son más propensos a padecer del corazón, de diabetes, a no poder establecer sanas relaciones de pareja, e incluso pagar más dinero en aerolíneas.
Si usted es gordo, entonces comience a rebajar porque esto le saldrá caro más adelante tanto para su salud, como para su bolsillo. Es que la obesidad conlleva ha un sinnúmero de padecimientos que van desde desmejorar su cerebro hasta tener que pagar más dinero por un boleto en alguna aerolínea. Incluso se habla que los gordos contaminan el ambiente.
El rosario para los gordos inicia con una investigación que revela que las personas obesas son más propensas a padecer, además de enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión y Alzheimer.
La investigación realizada en conjunto por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Pittsburgh encontró que las personas obesas de edad avanzada tenían en promedio 8% menos tejido cerebral que aquellas con peso normal.
De igual manera, los adultos mayores con sobrepeso presentaron 4% menos de tejido cerebral que aquellos con un peso adecuado.
"Eso es una gran pérdida de tejido, que disminuye las reservas cognoscitivas poniendo (a los afectados) en un riesgo mucho mayor de (contraer) Alzheimer y otras enfermedades que atacan el cerebro", señaló Paul Thompson, profesor de neurología de UCLA y director del estudio.
Mientras que Alzheimer acaba con su cerebro, la ansiedad y la depresión afecta su estado emocional, ya que el 30% de las personas con obesidad caen en depresión por lo que requieren tratamiento psicológico
La obesidad afecta la relación en pareja.
Si lo anterior le preocupó entonces lo siguiente lo alarmará, ya que ser gordo es una de las principales causas por las que las personas padecen serios problemas para establecer sanas relaciones de pareja, inclusive muchas veces este padecimiento deriva en el divorcio, afirmó el doctor Enrique Camarena Robles, jefe del Departamento de Calidad del Hospital Psiquiátrico de México “Dr. Héctor Tovar Acosta”.
Explicó que la obesidad extrema o mórbida es aquella que se caracteriza por tener 45 kilogramos o más sobre su peso corporal ideal, o sobrepeso mayor de 50 por ciento en relación a su talla y estatura, lo que significa un serio problema de salud.
El individuo, por alguna razón, no puede controlar ese deseo imperativo de comer, lo que está estrechamente ligado con el deficiente manejo de ansiedad, depresión, hábitos mal aprendidos dentro de la familia y estilos de vida; por ello, la intervención tiene que ser multidisciplinaria, declaró.
Comer contamina.
El colmo es que aparte de los problemas de salud una investigación de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres encontró que las personas con sobrepeso consumen más alimentos, emplean más los autos y emiten cerca de una tonelada más de CO2 anual.
Las personas con sobrepeso comen más que las delgadas y son más propensas a viajar en automóvil, lo que convierte a los kilos de más en una doble amenaza para el medio ambiente, según indicó un estudio.
“Cuando se trata de la ingesta de alimentos, desplazarse en un cuerpo pesado es como conducir un automóvil grande que consume mucha gasolina” y la producción de alimentos es una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero, escribieron Phil Edwards y Ian Roberts en su estudio.
Los autores estimaron que cada persona obesa es responsable, en promedio, de casi una tonelada más de emisiones de dióxido de carbono por año que una persona delgada, lo que significa agregar 1.000 millones de toneladas del gas por año en una población de 1.000 millones de personas con sobrepeso.
En el avión, los gordos pagan doble.
Lo último cuando en cualquier lugar del mundo una persona obesa desee volar por United Airlines deberá pagar como si fueran dos.
La tercera aerolínea estadounidense ya está aplicando una normativa que le permite formular esa exigencia en los aviones que salgan completos. Robin Urbanski, portavoz de la empresa, justificó la decisión en que ya recibieron más de 700 protestas de pasajeros que debían compartir su espacio con “personas muy voluminosas”. Desde la Fundación ALCO, Alberto Cormillot contraatacó con una idea heterodoxa: “Si a un obeso le hacen pagar el doble, cuando viaje un chico de 40 kilos, denle un asiento más angosto y que pague menos. Así sería realmente justo”.
Con material de Agencias AP/EFE