El arresto del último fugitivo serbio buscado por el tribunal de crímenes de guerra de la Organización de Naciones Unidas (ONU) elimina el último obstáculo para el inicio de conversaciones para el ingreso de Serbia a la Unión Europea.
Goran Hadzic, que era parte del gobierno de un enclave rebelde serbio en el este de Croacia, se había refugiado en Serbia luego de que la región fuese devuelta a Croacia a mediados de los noventa.
Su arresto se produce dos meses después de que la policía serbia capturase a Ratko Mladic, el notorio comandante del ejército serbo-bosnio, acusado de atrocidades durante la guerra de los Balcanes.
El gobierno de Serbia ha hecho del ingreso a la UE su mayor prioridad en política exterior. Pero la Unión Europea había bloqueado reiteradamente la candidatura serbia hasta que Mladic fuese aprehendido.
El presidente Boris Tadic dijo en un mensaje por televisión que Hadzic había sido arrestado en las montañas de la región de Fruska Gora, en el norte de Serbia.
“Con esto, Serbia ha concluido su capítulo más difícil en la cooperación con el tribunal de La Haya”, precisó el mandatario serbio.
En 2004, Hadzic fue acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad, incluyendo “persecución por motivos políticos, raciales o religiosos, exterminio, asesinato, tortura, deportación y transferencias por la fuerza” así como por una “destrucción o devastación sin sentido”.
Hadzic encabezó uno de los tres enclaves serbios en Croacia que se proclamaron independientes en 1991. Más de diez mil personas murieron en la guerra croata que terminó cuando Zagreb retomó en 1995 los territorios serbios.