Los serbios deberán acudir de nuevo a las urnas para elegir a su presidente, tras la anulación de los comicios celebrados el pasado domingo debido a la elevada abstención.
Vojislav Kostunica, actual presidente de Yugoslavia, obtuvo el domingo en la segunda vuelta el apoyo de casi dos de los seis millones y medio de electores, frente a su rival Miroljub Labus, apoyado por algo menos de un millón.
Pero no lograron atraer a las urnas al 50% del electorado necesario según la ley vigente procedente de la época de Slobodan Milosevic, que en opinión tanto de los políticos como de los analistas debe ser modificada.
Según datos de la Comisión Electoral Serbia (RIK), con el 86,91 por ciento de los votos escrutados se registró una participación del 45.5% del electorado. Kostunica obtuvo el 66.46% de los sufragios y Labus el 31.29.
Las elecciones tendrán que repetirse en un plazo no determinado por la ley y sujeto a múltiples interpretaciones.
Si la convocatoria fuera inmediata a la publicación oficial de los resultados, el próximo jueves, los comicios se celebrarían en un plazo de entre 45 y 90 días.
Según Ceda Jovanovic, “mano derecha” del primer ministro serbio, Zoran Djindjic, la convocatoria se producirá esta misma semana.
“Las nuevas elecciones deberán convocarse cuanto antes porque cualquier prórroga nos llevaría a una crisis más profunda”, alertó el presidente del Parlamento yugoslavo, Dragoljub Micunovic, destacada figura política del país que ahora apoya a Kostunica.
Micunovic sugirió a la elite política serbia, que hace dos años acabó con el régimen de Milosevic pero que luego se ha ido dividiendo, pactar un “acuerdo de caballeros” en aras de una nueva aproximación.
También en las filas del economista Labus apareció una propuesta similar, en boca del gobernador del Banco Nacional yugoslavo, Mladjan Dinkic, quien pidió al candidato perdedor que apoye al ganador en la repetición del proceso electoral.
Según Dinkic, en caso contrario el que más se beneficiará del fracaso de los comicios es el ultranacionalista Vojislav Seselj, el tercero más votado, con un buen resultado, en la primera vuelta del pasado 29 de septiembre. Seselj boicoteó la segunda ronda.
La coalición Oposición Democrática de Serbia (DOS), que derrotó a Milosevic en 2000, se ha dividido en un bloque en torno a Kostunica y otro que sigue a Djindjic.
Este último apoyó la candidatura presidencial de Labus, aunque con poco entusiasmo en la segunda vuelta, por lo que se le atribuye un “boicot silencioso” de las elecciones.
Los analistas políticos serbios aseguran que la poca asistencia a las urnas es una forma de protesta de los ciudadanos por las peleas entre los partidos en el poder, mientras persiste una mala situación económica, un bajo nivel de vida y el temor a la pérdida del empleo.
También consideran que los electores “mostraron con claridad” que desean una reconciliación entre los dos bloques de la original DOS.
El sociólogo Srecko Mihajlovic comentó que una buena señal sería la devolución de los escaños en el Parlamento serbio a los diputados del Partido Democrático de Serbia (DSS) de Kostunica, expulsados por el resto de la DOS hace unos meses.
El Tribunal Constitucional analizará esta semana el conflicto de los mandatos parlamentarios.
El fracaso de las elecciones podrá costar a la economía serbia no sólo nuevos gastos del presupuesto para ese fin, sino también la falta de inversiones extranjeras hasta que se estabilice la situación política en el país.
La crisis se produce cuando debe completarse la Constitución del nuevo Estado de Serbia y Montenegro, heredero de Yugoslavia, y que es la condición para el ingreso del país en el Consejo de Europa el próximo noviembre.
Hasta que finalice el nuevo proceso electoral seguirá siendo presidente de Serbia Milan Milutinovic, un socialista de la época de Milosevic cuyo mandato expira a primeros de enero.