El Servicio de Inteligencia de Brasil (Abin) empezó a monitorear las redes sociales en internet, luego de que las manifestaciones callejeras tomaran por sorpresa al Gobierno.
La decisión fue tomada, según han informado varios medios de comunicación, tras una crisis entre asesores civiles de la presidenta Dilma Rousseff y el Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), que no habría alertado a la Presidencia de las manifestaciones que sorprendieron a todo el mundo político.
Los agentes de la Abin y otros órganos de inteligencia se habían concentrado los meses pasados en la seguridad de la Copa de las Confederaciones, dejando desprotegidas otras áreas, entre ellas la de la protesta callejera.
Tras la explosión de la crisis no anunciada ni esperada, tanto la presidenta como el Congreso y el Partido de los Trabajadores (PT) tuvieron que improvisar una estrategia para saber cómo actuar.
La mandataria abordó el avión y fue a consultar a su antecesor y pupilo, el expresidente Lula da Silva, el cual, a su vez, se reunió con representantes de cuatro sindicatos.
Confusión
El Partido de los Trabajadores, sorprendido con el resucitar de un movimiento popular por primera vez no controlado por él ni por los movimientos sociales de izquierda, en un primer momento, al igual que Rousseff, apoyó las protestas como legítimas, pero organizaron una manifestación paralela en São Paulo en apoyo a la presidenta, a pocos metros del lugar de la concentración de la protesta.
En la última manifestación en la ciudad de Brasilia, el Gobierno y el Congreso se vieron sorprendidos y no llegaron a prever la posibilidad de que los manifestantes pudieran llegar a ocupar el Congreso, como ocurrió en parte.
Este jueves, ante la anunciada manifestación en Brasilia, que ha añadido a sus reivindicaciones la retirada del proyecto de ley que intenta despojar a la Fiscalía del poder de investigación para dejarlo en manos de la Policía, todos los edificios oficiales en la capital federal, como el Palacio del Planalto y el Congreso, han sido reforzados.
En torno al palacio presidencial han sido colocadas rejas dobles para reforzar la seguridad. En Río, después de las críticas al gobernador Sérgio Cabral, considerado ausente durante las protestas, se ha dispuesto un especial aparato de seguridad en el palacio de Guanabara, para evitar que, como en la vez anterior, la sede del gobierno municipal acabe medio destruida.