"No pienso desperdiciar tiempo. Mi plan es hallar una solución cuando la nueva dirección palestina esté preparada para comenzar a hablar en un intento de fomentar nuestras relaciones con ellos", indicó en un mitin, en el que reiteró su intención de presentar su candidatura en unas eventuales elecciones.
Los planes del primer ministro israelí contemplan la que será la "prueba para descubrir las verdaderas intenciones de la dirección palestina".
"No debemos abandonar nuestra demanda de desmantelar las organizaciones terroristas y requisar sus armas, pero está claro que se trata de un proceso complicado", subrayó.
La declaraciones de Sharon causaron las protestas de algunos miembros de su Gobierno, quienes manifestaron que no se debe negociar en tanto los palestinos no cesen la violencia.
Israel Katz, ministro de Agricultura, calificó las declaraciones de Sharon de una "nueva invención" que ni el Gobierno ni el partido Likud han autorizado.
Ante las protestas, fuentes de la Oficina del Primer Ministro aclararon que "las demandas y compromisos que han asumido los palestinos, entre ellas el cese del terrorismo, el desarme de las organizaciones y las reformas institucionales, deberán ser cumplidas".
El ministro palestino de Negociaciones, Saeb Erekat, se limitó a responder a Israel que debe "cesar su política de poner condiciones para sentarse a negociar".
Una semana después del entierro de Yasser Arafat en la MuKata, su cuartel general de Ramala, centenares de palestinos, acompañados de extranjeros y curiosos, se concentran ante su tumba, convertida en un nuevo centro de peregrinación.
Familias enteras con los niños cargando flores y ramas de olivo, bandas de jóvenes, al igual que ancianos árabes vestidos con largas túnicas e impecables "kefiehs" (pañuelo palestino) rezan durante ante la tumba, que nunca se queda solitaria.
A los palestinos se unen extranjeros venidos desde lugares lejanos para visitar la tumba del "rais".