La guerra en Irak ha creado una oportunidad para llegar a un pacto de paz entre israelíes y palestinos, e Israel está dispuesto a renunciar a algunos de sus asentamientos judíos, declaró el primer ministro Ariel Sharon en entrevista publicada ayer.
Sharon, considerado el principal arquitecto de la expansión de los asentamientos en las pasadas tres décadas, mencionó por primera vez a las comunidades que podrían ser desmanteladas. En el pasado sólo hablaba de "dolorosas concesiones"", pero se mostraba evasivo sobre los detalles.
Sharon reiteró, sin embargo, en una entrevista con el diario Haaretz que Israel tiene grandes reservas en relación con el plan de paz esbozado por Estados Unidos que busca la formación de un Estado palestino para el 2005.
Entre otras cosas, Sharon desea que le sea agregada a tal plan una cláusula que obliga a los palestinos a abandonar su insistencia en el "derecho al retorno"" de refugiados palestinos antes de cualquier conversaciones finales de paz.
Los palestinos denuncian que Sharon está tratando de frustrar el plan planteando nuevas demandas, y los críticos israelíes desde hace tiempo lo han acusado de exhibir intenciones moderadas mientras intensifica las acciones contra los palestinos y expande los asentamientos judíos. El principal asesor de Sharon, Dov Weisglass, está en Washington esta semana para hablar de las preocupaciones israelíes con funcionarios estadounidenses.
El plan de tres fases fue formulado por los mediadores Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas y Rusia y será dado a conocer formalmente luego que el primer ministro palestino designado, Mahmoud Abbas, juramente su cargo, probablemente esta semana.
Abbas, terminó de conformar un nuevo gabinete reteniendo la posición de ministro del Interior y nombrando a varios reformadores e independientes para otros puestos clave, informaron ayer funcionarios de alto nivel.
La composición del gabinete de 20 miembros indica que Abbas está tan dedicado a las reformas como lo esperaban los mediadores internacionales. Sus nombramientos requerirán de la aprobación del partido gobernante, el Movimiento Fatah de Yaser Arafat, y de la legislatura.
El Ejército levantó el estado de alerta en Israel. Unos 10,000 reservistas israelíes llamados en vísperas de la guerra en Irak serán desmovilizados y las consignas de defensa pasiva fueron anuladas, tras la toma de control de Irak por parte de las fuerzas de la coalición británico-norteamericana, según el Ministerio de Defensa israelí. Estas medidas habían sido tomadas por temor al posible lanzamiento de misiles iraquíes contra territorio israelí, tal como sucedió en 1991 durante la Guerra del Golfo.