El asesor jurídico del Gobierno israelí, Menajem Mazuz, decidió ayer, no imputar al primer ministro de Israel, Ariel Sharon, acusado de corrupción y deslealtad como funcionario público, y a su hijo, Guilad, por falta de pruebas, en el llamado "caso de la isla griega".
Mazuz informó al primer ministro y al ministro de Justicia, Tomy Lapid (Shinui) de las conclusiones del caso, que consta de 79 páginas, y después compareció ante los medios de comunicación.
El asesor refirió que el caso contra Sharon y su hijo Guilad "ha sido estudiado como si se tratase de una causa abierta a cualquier otro ciudadano israelí".
Y agregó que ninguna de las pruebas que estudió eran suficientemente determinantes para imputar a Ariel Sharon y a Guilad Sharon en el caso de la isla griega, por lo que archivará el caso.
"Los testimonios en este caso nos conducen a la conclusión de que no hay bases para la imputación", dijo.
Si el asesor jurídico hubiera decidido citar ante la justicia a Sharon, éste se hubiera visto obligado a dimitir como primer ministro.
Sharon era sospechoso de haber intervenido en 1999 ante las autoridades griegas a favor de David Appel, hombre de negocios y miembro del comité central del partido Likud, interesado en comprar una isla en el mar Egeo para convertirla en un emporio turístico.
La fiscal general, Edna Arbel, había recomendado la inculpación de los Sharon tras recoger información sobre el padre cuando en 1999 utilizó su influencia como ministro de Exteriores sobre el alcalde de Atenas, al que agasajó con una recepción que le ofreció en un hotel de Jerusalén y que supuestamente pagó el empresario inmobiliario.
El viceprimer ministro, Ehud Olmert, se alegró de la conclusión de Mazuz y felicitó al primer ministro y a su hijo, mientras que el diputado pacifista Yosi Sarid anunció que recurrirá el veredicto ante el Tribunal Superior de Justicia.
El primer ministro israelí, está implicado desde principios del año pasado en dos escándalos.
El primer caso, es el que Mazuz decidió cerrar ayer, el de "la isla griega".
Sin embargo, Sharon está implicado en otro caso relacionado con la financiación de su campaña de 1999. Se trata de un "préstamo" de 1.5 millones de dólares que recibió del empresario sudafricano Cyril Kern, su "amigo personal". En este caso, está implicado otro de sus hijos: Omri.
Al parecer, el dinero se utilizó para reembolsar contribuciones ilegales para la campaña de Sharon durante la elección de 1999 a la jefatura del Likud.
La Policía interrogó varias veces a Sharon y sus dos hijos durante las investigaciones sobre estos dos casos, que han empañado la imagen del primer ministro ante su opinión pública.