El primer ministro israelí, Ariel Sharon, ya tiene preparado su "discurso de la victoria" para la noche de hoy, en el que exhortará a un gobierno de unidad nacional y respaldará el Plan de paz del Cuarteto de Madrid. Sus colaboradores le han entregado varias versiones del discurso, la mayoría escritas por su asesor estratégico Eyal Arad.
No obstante, en todos los discursos Sharon da prioridad a un llamamiento "emotivo" al Partido Laborista para que se sume a un gobierno de unidad nacional bajo su dirección.
El primer ministro israelí está seguro que permanecerá en el poder tras las elecciones legislativas del hoy, pero corre el riesgo de encontrarse al frente de una mayoría limitada a la derecha, posibilidad que quiere evitar, porque eso significaría inestabilidad gubernamental y problemas con Washington.
Tres sondeos publicados ayer anticipan una amplia victoria de su partido, el Likud, que obtendría entre 30 y 33 bancas, contra 19 en el parlamento saliente, lejos delante del partido Laborista, que conseguiría 18 ó 19 diputados, un retroceso en comparación a los 25 electos de 1999.
Pero para Sharon podría tratarse de una victoria "pírrica" si no logra convencer al partido Laborista para que participe en su gobierno, como ocurrió hasta octubre pasado.
El problema para Sharon es que el nuevo líder del Laborismo, Amram Mitzna, descartó categóricamente esta eventualidad. Porque para Sharon el adversario número uno, en el escrutinio de hoy, pero sobre todo en el período que comenzará a partir del mismo, no es el partido Laborista sino la extrema derecha.
Por otra parte, Sharon había explicado que su decisión de disolver la Knesset (Parlamento), tras la partida de los laboristas, estaba vinculada con su negativa a gobernar al frente de una coalición limitada a los partidos religiosos y de extrema derecha, pese a que se trate de socios ideológicos naturales del Likud.
El candidato del Partido Laborista, de 57 años, es el alcalde de la ciudad portuaria de Haifa, catalogado como "paloma". Fue electo líder de su partido en noviembre, luego que los laboristas se retiraron de la coalición de gobierno de Sharon. El centroizquierdista partido se encamina, según sondeos recientes de opinión, a una aplastante derrota en las elecciones debido sobre todo a fuertes divisiones en el seno de ese instituto político, que incluyen el tema de si Mitzna es la persona adecuada para liderar a la agrupación.
Si el comicio resulta muy negativo a los laboristas, Mitzna enfrentará una fuerte lucha interna por el poder. Ha prometido negociar con los palestinos aunque la violencia no sea erradicada y ha dicho que si resulta electo ordenará una retirada unilateral de las tropas israelíes de la Franja de Gaza.
Mitzna estuvo en el Ejército 30 años, participó en cuatro guerras y resultó herido en dos ocasiones. Se retiró con el grado de mayor general. Comandó las fuerzas israelíes en Cisjordania a fines de la década de 1980 y a principios de la década de 1990. Mantuvo una postura fuerte contra los militantes palestinos durante un levantamiento en esa época.
Sharon llamará a la unidad nacional
Más de 4.5 millones de votantes acudirán a las urnas en unos comicios que han perdido toda su tradicional emoción.