El vencedor de la jornada electoral y líder del Likud, Ariel Sharon, invitó a todos los partidos a formar un Gobierno de Unida Nacional mientras el líder laborista, Amram Mitzna, reiteró su postura de permanecer en la oposición y instó a la tercera fuerza política Shinui a hacer lo mismo.
Tras su victoria electoral, Sharon dijo que invita a todos los partidos a formar un gobierno de unidad nacional "ante la grave crisis económica que atraviesa Israel y ante la amenaza iraquí".
"Me voy a dirigir a todos los partidos para que se unan en un gobierno de unidad nacional lo más amplio posible", dijo ante el abucheo del público que le gritó que no quería esa opción.
"Las diferencias entre nuestros partidos -aseguró- se quedan pequeñas frente a la amenaza del terrorismo asesino de las facciones palestinas y frente a la crisis económica que desgarra la sociedad israelí", afirmó Sharon que logró de 33 a 36 escaños frente a los 18 a 19 de los laborista. También hizo alusión a las acusaciones de corrupción que han pesado sobre su familia durante la campaña electoral.
"Perdono a aquellos que han querido perjudicarme con acusaciones falsas. Perdono porque lo que nos une es más de lo que nos diferencia", en clara alusión al Partido Laborista que llegó a llamarle "El Padrino".
Mitzna aseguró que había llamado por teléfono a Sharón para felicitarlo, aunque reiteró que permanecerá en la oposición y exhortó a la tercera fuerza política, el anti-clerical Shinui, a que cumpla con sus promesas de no aliarse con la ultraderecha.
Escoltado por las caras de aspecto fúnebre de los líderes laboristas Simón Peres y Benjamín Ben Eliezer, Mitzna agregó que "Sharon espera que apuntalemos su gobierno, aunque lo que vamos a hacer es intentar derrocarlo". Ayer, mientras los israelíes votaban, siete palestinos murieron en Cisjordania y la Franja de Gaza.