El primer ministro israelí, Ariel Sharon, ha decidido no permitir a Yasser Arafat que participe en la Misa del Gallo de Belén, en una medida que la ANP ha considerado una "provocación estúpida" y que también ha sido criticada por la oposición israelí.
Sharon tomó la decisión durante el fin de semana y ayer se la comunicó a su Consejo de Ministros, en una reunión dedicada a la Navidad y a la presencia militar israelí en esa ciudad, bajo completa ocupación militar.
"Si Arafat intenta escaparse de Ramala (y llegar a Belén de forma clandestina), el Ejército invadirá sus oficinas para detener a quien se encuentre allí", amenazó Sharon. El teniente general Moshe Yaalon, jefe del estado mayor del Ejército, dijo que mantendrán el control de Belén, pero permitirán las ceremonias religiosas.
Por otro lado, tres palestinos residentes en Jerusalén oriental planeaban derribar un helicóptero que iba a aterrizar sobre el parlamento israelí y también emboscar a los guardias de seguridad del primer ministro, según indican documentos judiciales.
El auto de acusación señala que los tres pertenecían al grupo extremista Yihad Islámico. Asimismo recibieron una bomba de 40 kilogramos de un contacto en Belén, Cisjordania, a fin de que la hicieran estallar en un autobús colmado de pasajeros en las afueras de Jerusalén.
En otro caso, un tribunal de Jerusalén condenó a tres miembros de una célula del grupo radical palestino Hamas en Jerusalén este a cadena perpetua, al declararles culpables de haber matado a 35 personas.