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Siamesas separadas se presentan ante el Papa


Dos pequeñas gemelas siamesas eslovacas, separadas con éxito a la edad de dos meses, fueron presentadas ayer al Papa Juan Pablo II en Roznava (Eslovaquia), por la Iglesia católica local, que hizo de ellas un símbolo de su lucha contra el aborto.
Durante la misa papal al aire libre, Lucía y Andrejka, dos pequeñas rubias de tres años y medio, acompañadas por su madre, ofrecieron de regalo al pontífice una pareja de muñecos vestidos con los trajes folclóricos eslovacos. El Papa bendijo a las niñas haciendo el signo de la cruz sobre sus frentes.
La Iglesia católica eslovaca decidió ilustrar de esta forma su campaña contra el aborto, un tema que divide a los partidos políticos eslovacos. "Las dos hermanas siamesas fueron escogidas para demostrarle a la gente que la madre habría matado a dos hermosas niñas si hubiese decidido abortar", explicó el obispo de Roznava, Eduard Kojnok.
Las dos niñas, que compartían el intestino grueso al nacer, sufrieron ocho operaciones, pero en la actualidad llevan una vida normal. Eslovaquia dispone desde la época del comunismo de una legislación liberal sobre el aborto. Las interrupciones del embarazo son libres hasta la decimosegunda semana y posibles hasta la vigésimocuarta, en caso de malformación del feto.
Sin embargo la madre de las dos niñas, Melina Tothova, no fue advertida por la Iglesia de que la presentación de sus hijas al Papa sería utilizada para la campaña anti-aborto. El asunto le chocó, dijo, pero por su catolicismo renunció a anular la breve ceremonia durante la misa papal.
Con aspecto cansado y la voz en algunos momentos débil y entrecortada, Juan Pablo II ofició una misa a la que asistieron unas 150,000 personas, entre ellas unos 15,000 húngaros y 10,000 polacos.
El cansancio del Papa tal vez se debió al esfuerzo realizado ayer para llegar a esta ciudad distante de Bratislava 400 kilómetros. Tuvo que viajar en avión durante una hora (hasta Kosice, la segunda ciudad más importante del país) y allí subir a un automóvil en el que recorrió 65 kilómetros hasta llegar a esta zona minera.
Un equipo médico dotado con un aparato desfibrilador, usado para casos de paradas cardiacas, y con varios maletines con material médico viajó en el avión y siguió al Papa durante la visita.
A su llegada al Campo Podrakos, una colina, anfiteatro natural en las afueras de la ciudad, lugar de la misa, presentaba peor aspecto que el que tuvo ayer durante su visita a Banska Bystrica. Le costó leer, se perdió entre las líneas y su voz era muy débil.
Conforme avanzó la ceremonia se fue recuperando, llegando incluso a cantar algunas notas. El Papa abogó por la salvaguardia de la unidad eclesial en el país. Y es que debido a que en esta región viven miles de húngaros (en toda Eslovaquia medio millón, de los 5.4 millones que tiene el país), pretenden una conferencia episcopal propia.
Juan Pablo II, que habló en húngaro y eslovaco, dijo que la unidad eclesial es factor de crecimiento humano y espiritual para toda la sociedad eslovaca.


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131608
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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