El Alto Comisionado de derechos humanos de las Naciones Unidas, el brasileño Sergio Vieira de Mello, afirmó ayer, en víspera de la celebración del Día Mundial contra el SIDA, que nos encontramos ante una situación de "urgencia en derechos humanos".
De Mello recordó que "42 millones de mujeres, hombres, niños y niñas están afectados por el VIH y por el SIDA en todo el mundo", en un comunicado conjunto con el relator especial de la ONU sobre esta enfermedad, Paul Hunt.
Ambos subrayan que esta epidemia "ataca a la gente ya de por si marginada por la pobreza, la desigualdad de género, el racismo y otras formas de discriminación". "Junto con el peso de la enfermedad, la gente que vive con el VIH/SIDA a menudo afronta la miseria del ostracismo por sus propias sociedades", señala la nota, que añade que "los niños huérfanos del SIDA afrontan un futuro de explotación y abusos".
De Mello y Hunt subrayan que "los derechos humanos fundamentales, incluidos el derechos a la dignidad, a la igualdad y a la no discriminación son esenciales para poner fin al estigma experimentado por la gente que sufre del VIH/SIDA".
En ese sentido, apuntan que a menudo eso se refleja en el temor de mucha gente a saber que están infectados y que son seropositivos, lo que conlleva que "se les rechaza el empleo, se les priva de los servicios de salud y se les excluye de la oportunidad de acceder a la educación".