Los desafíos del presidente electo boliviano, quien hoy jura al cargo en una ceremonia formal ante el Congreso, están desde mejorar las condiciones de vida de más de 64% de bolivianos que viven en la pobreza, hasta lidiar con cultivadores de hoja de coca, materia prima de la cocaína, y el manejo por parte del estado de reservas de al menos 48, 7 trillones de pies cúbicos de gas, las segundas más grandes de América Latina.
Por otro lado, se encuentra el dilema de las relaciones con Chile y la reclamación de una salida al mar. Bolivia perdió su territorio costero en Antofagasta, en la guerra de 1879.
También está pendiente la cuestión de la legalización de los plantíos de hoja de coca, algo que para Estados Unidos es todo un dolor de cabezas.
En la cultura indígena boliviana, consumir la hoja de coca es vital, pero para Washington, las 12, 000 toneladas anuales de pasta de coca son la salvación para los narcotraficantes. Evo Morales ha indicado que no van a ceder en este tema.