Mundo

Sigue celebración por canonización


Un día después de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, unas 200,000 personas acudieron a la Plaza de San Pedro ayer para asistir por segundo día a ceremonias en honor del fundador del Opus Dei.
El papa Juan Pablo II ungió en santidad a Escrivá de Balaguer el domingo ante la presencia 300,000 peregrinos, en su mayoría de España y América Latina.
El Pontífice no presidió la misa de ayer, que fue oficiada por el actual director del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría.
Por su parte, los críticos de Escrivá, dicen que el grupo fundado en 1928 es demasiado elitista y que inculca la irreflexiva devoción entre sus seguidores y alienta las prácticas secretas, incluso la autoflagelación.
Algunos católicos, incluso algunos ex miembros del Opus Dei, afirman que Escrivá no merecía la santidad porque era intolerante y arrogante. Pero el Opus Dei insiste que el liderazgo de Escrivá es malentendido y descarta las afirmaciones de elitismo.

Es una Prelatura personal de la Iglesia Católica. Fue fundado en Madrid el 2 de octubre de 1928 por San Josemaría Escrivá. En la actualidad, forman parte de la prelatura más de 80,000 personas de los cinco continentes. La sede - con la iglesia prelaticia - se encuentra en Roma.
El Concilio Vaticano II recordó que todos los bautizados están llamados a seguir a Jesucristo, a vivir y dar a conocer el Evangelio. La finalidad del Opus Dei es contribuir a esa misión evangelizadora de la Iglesia, promoviendo entre fieles cristianos de toda condición una vida plenamente coherente con la fe en las circunstancias ordinarias de la existencia humana y especialmente a través de la santificación del trabajo.
A través de esa atención pastoral se estimula a llevar a la práctica las enseñanzas del Evangelio, mediante el ejercicio de las virtudes cristianas y la santificación del trabajo. Santificar el trabajo significa, para los fieles de la prelatura, trabajar según el espíritu de Jesucristo: realizar la propia tarea con perfección, para dar gloria a Dios y para servir a los demás, y contribuir de este modo a santificar el mundo, haciendo presente el espíritu del Evangelio en todas las actividades y realidades temporales.
Los fieles de la prelatura realizan personalmente su tarea evangelizadora en los distintos ámbitos de la sociedad en los que se desenvuelven. En consecuencia, la labor que llevan a cabo no se limita a un campo específico. La prelatura se propone recordar que todos los cristianos, sea cual sea la actividad secular a la que se dediquen, han de cooperar a solucionar cristianamente los problemas de la sociedad y deben dar testimonio de su fe.

Nació en Barbastro, España, el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos y otras tres hermanas menores que él, que murieron cuando eran niñas.
En 1915 quebró el negocio del padre, que era un industrial de tejidos, y hubo de trasladarse a Logroño, donde encontró otro trabajo. En esa ciudad, Josemaría percibe por primera vez su vocación: después de ver unas huellas en la nieve de los pies descalzos de un religioso, intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza. Siguiendo un consejo de su padre, en la Universidad de Zaragoza estudiará también la carrera civil de Derecho como alumno libre. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza.
En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver la misión que desde años atrás le venía inspirando, y funda el Opus Dei. Desde ese día trabaja con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas de Madrid.
Al estallar la guerra civil, en 1936, Josemaría se encuentra en Madrid. La persecución religiosa le obliga a refugiarse en diferentes lugares. Ejerce su ministerio sacerdotal clandestinamente, hasta que logra salir de Madrid.
Cuando acaba la guerra, en 1939, regresa a Madrid. En los años siguientes dirige numerosos ejercicios espirituales para laicos, para sacerdotes y para religiosos.
Fallece en Roma el 26 de junio de 1975. Varios miles de personas, entre ellas numerosos obispos de distintos países -en conjunto, un tercio del episcopado mundial-, solicitan a la Santa Sede la apertura de su causa de canonización.
El 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Escrivá de Balaguer, ante 300,000 personas.

 

fecha edicion
old id
102937
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América