Siete personas murieron en Irak, entre ellos cinco militares estadounidenses, mientras que el ultimátum que fijaron los secuestradores de un rehén filipino fue prolongado y se mantiene la incertidumbre por la suerte de otros extranjeros en manos de rebeldes del país.
Un diplomático filipino que se había manifestado optimista sobre la suerte de su conciudadano, Angelo De la Cruz, secuestrado por un grupo que se autodenomina Brigada Jaled Ibn Al Walid, vinculada al Ejército Islámico que milita en Irak, indicó que la vida de este rehén sigue dependiendo del ultimátum de sus secuestradores.
En tanto, Bulgaria confirmó ayer que están vivos dos búlgaros secuestrados por un grupo terrorista relacionado con Al Qaeda, según manifestó el viceministro de Relaciones Exteriores Ivan Petkov citando "una fuente fiable".
Horas antes, el canciller búlgaro Solomón Passi había declarado que Ivailo Kepov y Gueorgui Lazovlos, los dos choferes secuestrados estaban vivos, pero basándose en "informaciones no confirmadas".
Por otra parte, un soldado estadounidense de la Fuerza Multinacional y un civil iraquí resultaron muertos y otro militar de Estados Unidos resultó herido por la explosión de una bomba ubicada al borde de una ruta a 140 km al sur de Mosul (norte).
Cuatro Marines estadounidenses perecieron el sábado en un accidente de su vehículo cerca de Faluya (oeste), precisó ayer el Ejército estadounidense, tras haber anunciado antes que murieron en acción.
Con estas víctimas aumentó a 18 el número de Marines muertos en los 13 últimos días en operaciones en la provincia rebelde de Al Anbar, donde se encuentra Faluya, supuesto feudo del grupo terrorista del jordano Abu Mussab Al Zarqaui, ligado a Al Qaeda.