SECUELAS FÍSICAS, un amplio abanico de problemas psicológicos y la continuación del proceso de duelo marcan, un año después, la vida de las víctimas y los familiares de los fallecidos en los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Mientras la ciudad se prepara para conmemorar el viernes, el primer aniversario de esos ataques, los que sobrevivieron a la matanza y los allegados de los 192 muertos se enfrentan al temor de revivir el horror de aquel día e intentan poco a poco volver a la normalidad
De los más de 1,500 heridos en los atentados más de 200 arrastran problemas físicos, en ocasiones por la amputación de algún miembro, quemaduras u otra serie de lesiones que les obligan, un año después, a continuar en tratamiento y seguir en rehabilitación.
Esto hace que muchos de ellos aún no hayan podido volver a sus puestos de trabajo.
Junto a las secuelas físicas, los problemas psicológicos siguen lastrando la vida de los afectados por el 11-M.
De hecho, la mitad de las víctimas y allegados que padecieron depresión o estrés postraumático en un primer momento continúan afectados por estos cuadros, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid sobre la evolución de los efectos psicológicos de los ataques, cuya autoría se atribuyó Al Qaeda.
Las víctimas reconocen sus miedos ante las imágenes que puedan difundirse y, ante ello, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido que se evite "la reiterada difusión de imágenes demasiado crudas" sobre el 11-M.
Los ataques, reivindicados en nombre de la red Al Qaeda por una célula islamista radical acentuaron el temor de la sociedad española frente a la amenaza terrorista que ejerce la organización separatista armada vasca desde hace casi cuatro décadas.
Veintiuna personas están detenidas en España, entre los que figura Rabei Usman Sayed Ahmed, alias "Mohamed el egipcio", extraditado de Italia, y que dice ser el "cerebro" del 11-M.
Siguen secuelas físicas y psicológicas a un año del 11-M
Una decena de bombas estallaron en cuatro trenes suburbanos.