El miércoles, luego de volver de visitar el escenario donde rodó un documental sobre una de las pandillas más violentas del país, desconocidos lo asesinaron a quemarropa en una zona rural de San Salvador.
Su cadáver, acribillado con cuatro impactos de bala, quedó tendido a tres metros de su vehículo, según confirmó un vocero policial.
Para un sector de la prensa extranjera que trabaja en El Salvador, el asesinato de Poveda no es fortuito, sino un mensaje contra aquellos que se atrevan a documentar la vida de las maras.
Poveda realizó, a lo largo de 16 meses, el documental La vida loca, en el que expuso la vida cotidiana de una clica (célula) de la pandilla Mara 18 en la colonia La Campanera.
El asesinato de Poveda es un duro golpe para la prensa nacional que últimamente ha sido intimidada por las pandillas.