SIMON Wiesenthal, el célebre "cazador de nazis" austríaco, falleció ayer a los 96 años en Viena y los homenajes llegan desde los cuatro rincones del planeta.
Todos destacan la ausencia de espíritu vengativo que animaba a Wiesenthal, y también su rechazo al olvido y la indiferencia, "su valentía y su abnegación" que llevaban a la admiración, y "su dignidad".
Una de las más emotivas condolencias fue la del primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, que saludó a un "justo", término en principio reservado a quienes no siendo judíos, a riesgo de vida, escondieron, ayudaron y salvaron a judíos, niños o adultos, durante la segunda guerra mundial.
"Era infatigable y dedicó una vida entera al servicio de la comunidad judía de Gran Bretaña y el mundo entero, y las generaciones futuras le estarán eternamente agradecidas", dijo el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw.
"Se comprometió cuando los otros permanecieron mudos", dijo el canciller alemán Gerhard Schroeder.
"Con Simon Wiesenthal, es un combatiente infatigable de la justicia y del derecho que nos deja", dijo por su lado el presidente francés, Jacques Chirac.
"Simon Wiesenthal fue el mayor combatiente de nuestra generación. Representaba la conciencia de la humanidad, representaba el mundo libre y democrático", sostuvo el presidente israelí, Moshé Katzav.
"Trabajó mucho para que los crímenes y los horrores cometidos durante la Segunda Guerra Mundial fueran reparados, y para que los culpables del Holocausto (genocidio de los judíos) fueran castigados", declaró Lech Walesa, ex presidente polaco y jefe histórico del sindicato Solidaridad.
En Argentina, dirigentes de la comunidad judeoargentina destacaron el legado de Wiesenthal, por su lucha para que no queden impunes los crímenes de lesa humanidad.
"El legado de Wiesenthal es su lucha para que no haya impunidad para los crímenes de lesa humanidad, llevando a los estrados de la justicia a aquellos que merecen estar allí", señaló Jorge Kirszenbaum, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), que nuclea a las entidades de la comunidad judía argentina.
Por su parte, la comunidad judía italiana manifestó su tristeza por la muerte de Wiesenthal, quien "se dedicó completamente a la búsqueda de los criminales de guerra nazis, sin espíritu de venganza, pero inspirado en los principios de la justicia".
Para la fundación Anna Frank de Amsterdam, "Simon Wiesenthal, sobreviviente de los campos de concentración, era la fuerza viva responsable del arresto de numerosos criminales de guerra".
Wiesenthal fue enviado inicialmente a un campo de concentración en 1941 en las afueras de Lviv, Ucrania.
En octubre de 1943 escapó de Ostbahn poco antes de que los alemanes comenzasen a matar a todos los prisioneros. Fue recapturado en junio de 1944 y enviado a Janwska, pero escapó de la muerte cuando sus guardias SS se retiraron al oeste ante el avance del Ejército Rojo.
Simon Wiesenthal recibe homenajes
El cazador de nazis, ayudó a llevar más de 1,100 criminales ante la justicia, a pesar de la apatía y la indiferencia del mundo.