Augusto Pinochet fue despojado ayer de su fuero como ex gobernante y quedó en condiciones de ser nuevamente juzgado por su responsabilidad en las violaciones de los derechos humanos durante su régimen.
Por 9 votos contra 8, la Corte Suprema desvirtuó los alegatos de la defensa, de que Pinochet, de 88 años, no se encuentra en condiciones de enfrentar un por su deteriorada salud.
Ahora, Pinochet, a quien la Corte Suprema había sobreseído en el 2002 por demencia moderada, deberá enfrentar por segunda vez al juez Juan Guzmán, que investiga los crímenes de la Operación Cóndor, de las dictaduras del cono sur para reprimir y eliminar opositores.
El presidente Ricardo Lagos se refirió escuetamente al dictamen y afirmó que "lo importante es respetar las decisiones del poder judicial"".
El ministro del Interior, José Miguel Insulza, preguntado cómo deberían tomar el fallo los militares, respondió que "con tranquilidad, igual que todo el mundo...todo el mundo debiera verlo con tranquilidad"".
Los familiares de las víctimas de la dictadura que encabezó Pinochet celebraron el desafuero.
"Para nosotros es súper importante que se haya ratificado el desafuero contra Augusto Pinoche", según Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).
"Estamos con un profundo desagrado y sorpresa", señaló por su parte, el general retirado Guillermo Garín, vocero de Pinochet y un cercano colaborador.
En tanto, Amnistía Internacional (AI) afirmó ayer que Chile ha dado "un gran paso hacia la Justicia".
El activista paraguayo Martín Almada afirmó ayer que el desafuero a Pinochet "es un triunfo de la democracia sobre la impunidad en América Latina".
"Aporté el acta de nacimiento de la Operación y otros documentos que comprometen a Pinochet", indicó, al precisar que hace un mes compareció ante el juez Guzmán en Santiago.