Bolivia vivió ayer una nueva jornada de protestas, entre ellas una que ha causado el cierre de la carretera entre las ciudades andinas de La Paz y Oruro, y otra que bloquea el paso del puente internacional en la población de Yacuiba, fronteriza con Argentina, según fuentes oficiales.
Las medidas de presión, que se han intensificado gradualmente en los últimos días, son protagonizadas por diversos sectores en grupos que no superan el medio millar de personas, y pese al fracaso de la convocatoria a huelga general de la unión de sindicatos del país de principios de mayo.
En la localidad andina de Caracollo, a 199 kilómetros al sur de La Paz, dos centenares de maestros, sanitarios y obreros de caminos mantienen desde el miércoles piedras en la vía en su afán de anular la transferencia de la gestión de esos servicios públicos del Estado a los gobiernos departamentales del país.
El comandante de la Policía boliviana, el general Jairo Sanabria, admitió que la carretera del altiplano está interrumpida pero dijo que caminos secundarios son utilizados para salvar el bloqueo.
Caracollo es el punto donde se une la ruta hacia las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz, por lo que la circulación de autobuses y camiones de carga interna entre el oriente y el occidente del país andino quedó interrumpida.
La terminal de autobuses de La Paz informó que los viajes hacia la ciudad chilena de Arica, que utilizan la misma carretera, eran normales.
Fuentes de la Central Obrera Boliviana (COB) indicaron que los principales dirigentes de la organización, entre ellos su líder Jaime Solares, reanudaron ayer su caminata hacia la sede del Gobierno en La Paz.
Los sindicalistas, en la tercera jornada de su marcha, partieron de la población de Ayo Ayo, a 87 kilómetros de La Paz, al frente de más de un millar de trabajadores de distintos sectores que exigen la nacionalización de los hidrocarburos del país.