El presidente sirio, Bashar al Asad, y su homólogo iraquí, Yalal Talabani, expresaron hoy su confianza en que el pueblo egipcio puede mejorar su país y restaurar el importante papel que juega en el mundo árabe.
Al Asad y Talabani se reunieron hoy en Damasco para analizar los últimos acontecimientos regionales, entre ellos la caída del hasta ayer presidente egipcio, Hosni Mubarak, después de 18 días de protestas.
"Ambos líderes expresaron su total confianza en la capacidad del pueblo egipcio para mejorar Egipto y restaurar su papel internacional y árabe natural", según un comunicado oficial, que no aportó más detalles.
El líder sirio no se pronunció el viernes sobre la salida de Mubarak, quien entregó sus poderes al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto.
Sin embargo, el viernes la televisión siria detuvo su programación para conectar en directo con el canal catarí Al Yazira y mostrar las celebraciones en Egipto después de la salida de Mubarak.
A las imágenes añadieron el comentario "el colapso del Tratado de Camp David", en alusión al tratado de paz de 1979 entre Israel y Egipto, al que se opone Siria.
Por su parte, el periódico Al Baaz publicó hoy que la salida de Mubarak iba a cambiar la "cara de Egipto, la región y el mundo entero", y acusaba a Mubarak de haber estado "al servicio del proyecto sionista y estadounidense".
Las relaciones entre Siria y Egipto son tensas desde hace años, debido a que Damasco es un firme opositor de las políticas de EEUU en la región, mientras que Mubarak fue uno de los más cercanos aliados árabes de Washington. EFE