Un complejo ecosistema de bacterias devoradoras de sal sobrevive, 34,000 años después de ser enterrado, en los fluidos que encierran minerales de Death Valley y Saline Valley, en California.
La halita, como se denomina el mineral formado por cristales de cloruro de sodio, ha sido el hogar de estas bacterias, procariotas y eucariotas, durante decenas de miles de años, según el estudio.
Según su autor, el científico del Departamento de Estudios Geológicos de la Universidad de Nueva York Brian A. Schubert, las bacterias están vivas, pero se limitan a mantenerse, sin usar su energía para nadar ni reproducirse. La clave es un organismo llamado alga Dunaliella.