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Sobreviviente relata las desgarradoras historias

Julio Velasco contó en el juicio contra Ríos Montt que si algún bebé lloraba, lo agarraban como si fuera una pelota.


Guatemala (AP) / AP

Hechos

  • Ataques
  • Las historias de horror vividas por la víctima, que es protegida por el Ministerio Público, dieron cuenta también de bombardeos a aldeas.
  • Salvación
  • Julio Velázquez salvó su vida gracias a un especialista del Ejército que se lo llevó a su casa luego de que un oficial quiso matarlo.

Bombardeos de aldeas, decapitaciones y niños pateados como balones, fueron algunos de los horrores descritos ayer ante el tribunal que juzga al exdictador guatemalteco Efraín Ríos Montt y a su exjefe de inteligencia José Mauricio Sánchez, como responsables directos de la matanza de 1,771 indígenas ixiles en los años 80.

En el juicio por genocidio y delitos contra los deberes de humanidad, fue el turno de un testigo sobreviviente de las masacres y de peritos antropólogos.

Julio Velasco Raymundo, de 40 años, dio su testimonio por videoconferencia, ante el Tribunal de Sentencia de Mayor Riesgo A, sobre su vivencia cuando era niño; fue recluido en el campamento Visan, en el destacamento militar de Nebaj Quiché, en 1983.

Ataviado con un suéter oscuro, pantalón blanco y un sombrero que cubría su cabeza, Velasco dijo que a los 8 años vivió en el destacamento como resultado de una masacre.

“Vi cuando mataron a una anciana y los oficiales le cortaban la cabeza. Esos oficiales que le quitaron la cabeza entraron en la cocina; esos oficiales jugaban con la cabeza de la anciana, y como que fuera pelota, tiraban la cabeza entre los oficiales”, dijo Velasco.

“Había muchas excavadoras, muchas máquinas grandes con las que abrían los hoyos y allí echaban los cuerpos, luego mandaban a los niños a recoger basura y echaban la basura sobre los cuerpos, les echaban gasolina y luego les prendían fuego'', dijo Velasco, auxiliado por una juez desde un lugar que no fue revelado.

El primer perito en declarar, Mario David García, dijo que entre los muertos había mujeres embarazadas y la osamenta de un niño nonato.

García explicó que se localizó entre los muertos una osamenta dentro de la región pélvica de otro cadáver, “lo que significa que la mujer estaba embarazada”, dijo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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