En Río de Janeiro las autoridades buscan a 60 desaparecidos por las lluvias y derrumbes que han dejado hasta ahora 119 muertos en el Estado y se pregunta por el plan de contingencia prometido por diferentes autoridades desde hace más de cuatro décadas para afrontas estos desastres.
Mientras la ciudad de Río y su área metropolitana intentan volver a la normalidad tras el caos vivido el martes, cuando quedó paralizada por un aguacero de más de 24 horas de duración, los bomberos y otros socorristas escarban la tierra desprendida de las colinas en busca de los desaparecidos en las avalanchas.
La ciudad más afectada por la catástrofe fue Niteroi, situada frente a Río de Janeiro, en la boca de la Bahía de Guanabara, y en donde el número de muertos ascendió a 54, según el balance oficial.
En la propia Río se han registrado 43 muertes, otras 12 en la vecina Sao Gonzalo y las cuatro restantes en Nilópolis, Paulo de Frontin, Magé y Petrópolis.
El alcalde de Niteroi, Jorge Roberto da Silveira, que declaró estado de calamidad pública y luto oficial de una semana, calcula que la municipalidad necesitará unos 15 millones de reales (unos $8,4 millones) para reubicar a las 2,025 personas que perdieron sus viviendas.
“¿En dónde está el plan de emergencia?”, coinciden en preguntarse los principales medios de comunicación regionales, al referirse a la falta de preparación de las autoridades.
El gobernador Sergio Cabral asegura que la gravedad de la tragedia se debe a que los temporales de esta semana fueron más fuertes que los que castigaron el estado en 1966, en 1988 y en 1998, cuando también se registraron elevados números de muertes por las precipitaciones.