Los socorristas rusos dieron por concluida ayer la búsqueda de supervivientes en el lugar donde se cometió el viernes el atentado suicida de Mozdok (Cáucaso), que causó por lo menos 50 muertos, y dejaron su sitio a los investigadores para que aclaren las circunstancias que permitieron que se llevara a cabo una acción de tal magnitud en un hospital militar tan custodiado.
"Ya no queda ninguna posibilidad de encontrar supervivientes. Quizás todavía retiremos fragmentos de cuerpos", dijo a la AFP un responsable del ministerio de Situaciones de Emergencia que se encontraba en el lugar donde estalló el camión-bomba que destruyó el hospital militar de Mozdok, localidad de Osetia del Norte que sirve de retaguardia a las fuerzas federales desplegadas en Chechenia.
Los perros, amaestrados para detectar la presencia de personas vivas entre los escombros, también fueron retirados después de que mostraran a su manera que no quedaba rastro de vida en el lugar.
Más de 70 heridos fueron hospitalizados, varios de ellos en Moscú, San Petersburgo y Rostov-on-Don.
La atención se centraba ayer en la investigación abierta por la Fiscalía Militar, que la víspera ordenó el arresto del teniente coronel Artur Arakelian, jefe del hospital, acusándole de "negligencia criminal" por no haber tomado las medidas de seguridad apropiadas.
Pero los investigadores, generalmente convencidos de que la autoría del atentado recae sobre independentistas chechenos, se planteaban interrogantes que van más allá de la ausencia de una simple barrera.
"Debemos acostumbrarnos a la idea de que la guerra en Chechenia, y en consecuencia en las regiones vecinas, no se acabó", dijo Oleg Zurabov, un colaborador del ministerio de Interior.