Miles de soldados iraquíes despedidos marcharon ayer contra la administración liderada por Estados Unidos y amenazaron con lanzar ataques suicidas contra las tropas norteamericanas en Bagdad a menos que se les pague salarios y compensaciones.
Más de 3,000 efectivos del desmantelado Ejército israelí se congregaron en las afueras de las oficinas de la administración, en un palacio presidencial, gritando consignas y prometiendo lanzar una ola de ataques contra las tropas estadounidenses si no se les paga su dinero.
"Todos nos convertiremos en atacantes suicidas", dijo Khairi Jassim, un ex suboficial. "Convertiré a mis seis hijas en bombas para matar a los americanos".