Para el presidente de la Comisión de Turismo de la cámara baja y miembro de dicho partido, Octavio Martínez, estos terrenos deberían estar en manos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México y no en manos privadas, como sucede ahora mismo.
En su opinión, el problema radica en que el predio de esta zona arqueológica es propiedad de una familia de empresarios de la región de Cancún dedicada al turismo.
"El gobierno debió tratar el asunto antes de la designación de Chichén Itzá como una de las nuevas maravillas, ahora es un problema más grande", afirmó.
A pesar de ello hace unas semanas la prensa local hizo público el deseo de los dueños del terreno, la familia Barbachano, de donar al INAH el terreno, aunque expertos señalan que el valor del mismo podría duplicarse con la nueva distinción de la zona.
El diputado advirtió de que se estima que con este reconocimiento aumente en un tres por ciento cada año el número de visitantes que recibe el recinto, que actualmente es de 1.3 millones de personas al año.
Martínez pidió a la federación que arme corredores turísticos y desarrolle programas que favorezcan a las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales.
"De nada sirve que esta zona haya sido elegida si los beneficiados no son los habitantes del lugar que viven de esta actividad", dijo.
El secretario de la Comisión de Cultura y correligionario de Martínez, Alfonso Suárez, explicó que en la actualidad la industria turística nacional, con líneas aéreas y compañías hoteleras, es "una simple sombra debido a que las empresas extranjeras han tomado el control".
Suárez aseguró que por parte de los legisladores existe el interés de impulsar un turismo cultural que contemple el equilibrio ecológico y la gastronomía.
"Estamos de acuerdo siempre y cuando, tal y como lo recomienda la UNESCO, este proceso genere bienestar y beneficios a los mexicanos", señaló.
Solicitó al gobierno que se impulse la visita turística no sólo a Chichén Itzá, sino a toda la península de Yucatán, donde está situada la zona y donde hay "muchísimos hoteles que sí son nacionales".
"A través de ese flujo se permitiría que el turismo visite Uxmal o Kabah", entre otros sitios arqueológicos de la región.
La Comisión de Cultura se reunieron con representantes del INAH para conocer al detalle el plan de manejo del área que incluye protección, prevención, conservación.
De los 39, 000 lugares arqueológicos que hay en todo México tan sólo 173 están abiertos al público, y de ellos una veintena están en terrenos pertenecientes al estado mexicano, el resto están en suelo privado.