La magistrada de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor escribió ayer una página de la historia al jurar su cargo como la primera juez hispana del Tribunal Supremo de EE.UU. en una ceremonia oficiada por el presidente del organismo, John Roberts.
Será la tercera mujer en ocupar uno de los nueve puestos vitalicios del Supremo en los 220 años de historia del tribunal.
El acto, al que se permitió por primera vez el acceso de cámaras de televisión, estuvo precedido de otra breve ceremonia privada, a la que sólo accedieron familiares y amigos.
Su madre, Celina Sotomayor, sostuvo la Biblia sobre la que juró su cargo y sobre la que la letrada prometió aplicar el derecho de forma igualitaria entre pobres y ricos.
Ambas iban vestidas con trajes chaqueta color claro y se dieron un emotivo abrazo al finalizar el juramento.
La magistrada de 55 años se refiere a menudo a su madre como la inspiración de su vida, la persona a la que dice deber todo lo que es y alguien ante quien se sigue sintiendo pequeña.
Los miembros del Supremo son nombrados por el inquilino de la Casa Blanca, pero necesitan ser confirmados por el Senado, que dio luz verde el jueves a Sotomayor por 68 votos a favor y 31 en contra.
En total, 59 demócratas y nueve republicanos respaldaron su candidatura.
Alrededor de 60 invitados participaron en la ceremonia, entre ellos el asesor de la Casa Blanca, Greg Craig, y otros miembros de la residencia oficial.