"No es poca cosa, un negro presidente de los EE.UU.", dijo Lula.
"Como no fue poca cosa -continuó, en referencia a sí mismo, a Evo Morales y a Fernando Lugo- elegir un tornero mecánico como Presidente del Brasil, a un indígena Presidente de Bolivia o a un obispo de la Iglesia Católica Presidente de Paraguay".
Lula consideró que la actual crisis enseña "la fase más perversa de la globalización, ya que afecta a la economía real y las empresas multinacionales despiden a obreros en todo el mundo a pesar de que la situación nació de la anarquía de los mercados y no por culpa de la economía real".
En su opinión, ha llegado el momento de la acción política, que ha de establecer como prioridades económicas la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad, que están en el origen de otros problemas.