El arte latinoamericano se sitúa, por derecho propio, en la primera línea de la corriente artística actual, como lo demuestra la feria Art Basel Miami Beach, que recoge la visión de numerosos creadores consagrados y emergentes de la región.
Considerada la más prestigiosa exhibición de arte contemporáneo del hemisferio, Art Basel Miami Beach, hermana de la celebrada en Suiza, ha reunido este año a un selecto grupo de galerías y creadores que confirman el excelente estado de salud artística en Iberoamérica.
"Definitivamente, el arte latinoamericano es un mercado muy interesante y emergente, que se hace cada vez más visible, respecto al resto del mundo", dijo Mike Cruse, directora de comunicaciones de la feria, que abrió sus puertas el pasado jueves y concluyó ayer.
De hecho, los organizadores decidieron celebrar Art Basel en Miami con el propósito de "estar en contacto con el mercado del arte latinoamericano", un "gran mercado que miramos con mucho detenimiento", puso de relieve Cruse.
En su séptima edición, Art Basel Miami Beach presentó cerca de 2,000 artistas y más de 250 galerías procedentes de 33 países, una fiesta artística que incluye "muchas galerías latinoamericanas" en las que prima un "gran programa", agregó.
Durante el paseo por la feria, el visitante se puede topar con las magníficas piezas de tres artistas latinos expuestas en la sección Art Kabinet, uno de los ejes centrales de la exhibición en el Centro de Convenciones de Miami Beach.
Del venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005), creador del arte cinético y óptico en la década de 1950, la galería Mary-Anne Martin presenta su Gran Mural, compuesto de más de 1,500 elementos metálicos que parecen vibrar al paso de los visitantes.
La obra fue expuesta por primera vez en París en 1967.
Especial atención ha despertado la obra inconformista del peruano de 37 años William Cordova, muy ligada a una estética urbana que integra restos de coches, altavoces inservibles y zapatos usados, entre otros materiales.