Fuentes policiales informaron en un principio que en la última explosión se suicidaron dos supuestos terroristas, basándose en el testimonio de varias personas, que atribuyeron la fuerza de la explosión a la existencia de dos bombas.
El último de los suicidas consiguió pasar inadvertido entre los curiosos que contemplaban el despliegue policial ordenado desde primeras horas de la mañana y, según varios testigos, se introdujo entre la multitud con el objetivo de causar el mayor número de víctimas posibles.
Tras este cuarto suicidio, la policía dispersó a los numerosos curiosos y periodistas que antes abarrotaban las calles.
La Wilaya (Gobierno Civil) de Casablanca anunció la evacuación de los vecinos de "El Fida" ante la posibilidad de que se produjeran nuevas explosiones.
Las explosiones sucedieron en el mismo barrio, donde la Policía había anunciado que tenía rodeado a un presunto terrorista, que escapó de un operativo.
En esa operación murieron los dos primeros terroristas y comenzó cuando la policía se presentó a las en un apartamento de ese barrio al sospechar que alguno de los terroristas implicados en un atentado cometido en un cibercafé de Casablanca el pasado 11 de marzo podía refugiarse en él.
Al percatarse de la presencia de los agentes, uno de los supuestos terroristas, identificado como Mohamed Mentala, se enfrentó con los agentes, que le dispararon ante el temor de que pudiera llevar encima explosivos, y le causaron la muerte.
Este individuo estaba en busca y captura desde 2003, por su supuesta vinculación con los atentados en los que el 16 de mayo de ese año murieron 45 personas.
Un segundo supuesto terrorista intentó escapar de la Policía y al verse rodeado en la azotea del edificio hizo estallar la bomba que transportaba en una mochila y murió en el acto.
Se cree que este podría ser Ayoub Raydi, hermano de Abdelfetah Raydi, el terrorista que se suicidó en el cibercafé de Casablanca el pasado 11 de marzo.
Un agente de policía murió al suicidarse el tercer terrorista que había huido por la mañana en Casablanca y que en horas de la tarde hizo estallar la bomba que llevaba encima en una azotea al verse rodeado por la Policía.
El inspector, Mohamed Zindiba, resultó gravemente herido cuando el supuesto terrorista al que estaba intentando convencer de que se entregara hizo estallar la bomba que llevaba encima causándose la muerte, y heridas leves a otro que le acompañaba.
Los dos agentes fueron trasladados a un hospital de la ciudad, donde el inspector Zindiba falleció poco después según las fuentes.
Desde el pasado 11 de marzo, la policía marroquí ha detenido a varias decenas de personas por su supuesta implicación en ese atentado, de las que 31 han sido imputadas por "pertenecer a la banda criminal" con el objetivo de cometer atentados.
Las autoridades consideran que este grupo terrorista estaba aún en fase de formación y que los explosivos en su poder eran de fabricación casera.