Cerca de un millón de personas se suicida cada año en el mundo, o una cada 40 segundos, una realidad que se podría evitar en parte si se acabara con el estigma que rodea esta acción, afirma la ONU.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trabaja conjuntamente con gobiernos y otros socios como la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, para que se unan todas las fuerzas de cara a promover la comprensión de lo que significa el suicidio y permitir su prevención.
"A pesar de que hay muchos tabús y estigmas en todo lo que rodea al suicidio y que impiden discutir sobre ello, cada vez hay más conciencia de que se trata de un grave problema de salud pública", señaló la portavoz de la OMS, Fadela Chaib.
En todo el mundo, las tasas de suicidio se han incrementado en un 60 por ciento en los últimos 50 años, y ese aumento ha sido especialmente significativo en los países en desarrollo.
La mayoría de los suicidios en el mundo ocurren en Asia, donde tienen lugar hasta el 60 por ciento del total.
China, India y Japón, debido a sus enormes poblaciones, suman el 40 por ciento de todos los suicidios que se cometen en el mundo, según la OMS.
Y por cada persona que comete un suicidio, otras 20 intentan acabar con su vida.
Para los familiares y amigos de una persona que se ha quitado la vida o que lo ha intentado, el impacto emocional puede durar muchos años.
"El suicidio es una importante causa de muerte prematura que se puede prevenir y que está influenciado por factores de riesgo psico-sociales, culturales y medioambientales", afirma la organización.
En Panamá.
El suicidio se ha convertido en una de las tres principales causas de muerte entre la población de 15 a 35 años de edad y la tendencia es que los intentos se cometen a edades más tempranas de acuerdo con reportes de la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, el mismo informe señala que la mayoría de los suicidios en los países en desarrollo podrían evitarse con intervenciones psicológicas de muy bajo costo que sólo se realizan en los países ricos.
Para Albacira de Bracho, del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud, con una inversión mínima en equipos de atención primaria, se puede lograr disminuir los índices de suicidio, sobre todo entre la población joven.
Según Bracho, el índice de suicidios entre la población panameña se encuentra entre 140 a 150 por año, mucho de los cuales podrían ser evitados antes que los pacientes lleguen a los hospitales.
Jóvenes vulnerables.
Aquí lo ideal es detectar a los jóvenes que presentan indicios de querer acabar con su vida, para ello se debe estar pendiente de expresiones y conductas que indiquen alguna tendencia a buscar la muerte.
En la actualidad, el Ministerio de Salud ha capacitado a 140 jóvenes de escuelas secundarias en técnicas para detectar a compañeros con posibles inclinaciones suicidas, para que puedan ser atendidos antes de llegar a un intento de acabar con su vida.
Diariamente, se producen en el mundo entre 8 mil y 10 intentos de suicidio, de los cuales cerca de mil logran su propósito. Los expertos consideran que una persona que intenta suicidarse transmite un mensaje de auxilio donde algo anda terriblemente mal.
Todo ello, representa un acto que nace del desespero y el deseo por acabar con el dolor y la angustia que viven, causados principalmente por problemas que aparentan no tener solución.
Entre los principales trastornos mentales que motivan al suicidio se encuentran la depresión, el alcohol, el uso de drogas, los problemas económicos, familiares y sentimentales.
Los expertos sostienen que en la edad adulta y en la vejez existen personas quejándose del trato que reciben de sus familiares y reflejando amenazas de quitarse la vida.
En Panamá, la tasa promedio de suicidio es de 5.9 personas por cada 100 mil habitantes, lo cual preocupa a las autoridades de Salud.