Las elecciones presidenciales de marzo en la convulsionada Argentina quedaron ayer envueltas en un manto de duda, luego que un juez suspendió los comicios internos en que los partidos deben elegir sus candidatos, previstos para noviembre.
La decisión constituyó un duro golpe para el gobierno del presidente Eduardo Duhalde, criticado por el oficialismo y la oposición por una serie de polémicas reglas que estableció para las elecciones internas.
"Todo el proceso preelectoral está suspendido. Es decir, se dispuso la suspensión del cronograma de las elecciones internas abiertas de noviembre", dijo Adolfo Araoz, secretario electoral del juzgado de la norteña provincia de Salta que dictó el fallo.
El gobierno puede apelar la decisión, lo que prolongaría la incertidumbre sobre cuándo elegirán los argentinos a su presidente, tras una revuelta popular que llevó a la renuncia de Fernando de la Rúa, el último mandatario elegido en las urnas.
Pero sorpresivamente el juez federal Abel Cornejo, de Salta, decidió ayer suspender los comicios frente a una demanda presentada por la opositora Unión Cívica Radical (UCR) y no por el peronismo.
El futuro de las primarias es ahora incierto. Si el gobierno apela la sentencia, la siguiente instancia es la Cámara Nacional Electoral y, si se presenta un recurso extraordinario, el caso podría llegar hasta la Corte Suprema de Justicia.