El Yuan Legislativo (Parlamento unicameral) de Taiwan pidió ayer a China, a través de dos resoluciones aprobadas, que retire los 496 misiles balísticos que tiene apuntado a la isla.
El Congreso taiwanés no se puso de acuerdo en el texto y, por ello, aprobó dos resoluciones: una con la propuesta del gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) y otra con la de la oposición.
La versión del PDP es directa y urge a Pekín a retirar los misiles y a respetar la soberanía de la isla. El Partido Kuomingtan (KMT) y el Partido del Pueblo Primero (PPP) escogieron un texto más diplomático: "Esperamos que las autoridades chinas no instalen nuevos misiles y que gradualmente eliminen aquellos que están montados (...) para permitir la reconciliación y la normalización de las relaciones bilaterales".
La oposición parlamentaria taiwanesa reconoce, sin embargo, que los misiles chinos "fuerzan a las dos partes a mantener la guerra fría y amenazan la paz regional".
El PDP es partidario de mantener la independencia de Taiwan, mientras que le KMT y el PPP apoyan una reunificación en el futuro, cuando las economías y democracias de ambas partes se hayan equiparado.
El régimen comunista de Pekín considera a Taiwan una provincia "rebelde" de China y ha advertido a la isla que la reunificación es inevitable, aunque sea a la fuerza.
La tensión entre Taipei y Pekín ha aumentado desde finales de noviembre, cuando el presidente taiwanés, Chen Shui-bian, consiguió que el Parlamento aprobase la Ley del Referéndum, un mecanismo que defendió como básico de toda democracia y que China ha acogido como un paso independentista.
Esta estrategia ha sido particularmente importante en el departamento de Cundinamarca -cuya capital es Bogotá-, donde al menos siete jefes de las FARC han muerto en combate o han sido capturados en los últimos tres meses.
El encargado de esta ofensiva, el general Reynaldo Castellanos, quien tiene a su mando 25,000 hombres, señaló la semana pasada que esos golpes han generado un corto circuito en la comunicación de las FARC.
"Como hemos atacado sus áreas base, ya no están posicionados como antes y la intensidad operacional los tiene desarticulados", señaló Castellanos. Agregó que "son golpes duros y estratégicos. No tengo aires triunfalistas, pero se están dando buenos resultados".