El portavoz talibán, Mohammed Yousif Ahmadi, afirmó a EFE por teléfono que las dos rehenes, dos mujeres "enfermas", están con representantes de Seúl, pero añadió que los secuestradores no tienen intención de liberar a ningún otro surcoreano a menos que Kabul acepte canjearlos por prisioneros talibanes.
Los insurgentes reclamaron desde el inicio del secuestro la excarcelación de varios presos de la prisión de Pul-e-Charkhi, en las afueras de Kabul, pero hasta el momento el Gobierno afgano rechazó la demanda.
El pasado viernes una delegación surcoreana emprendió negociaciones directas con los secuestradores en la ciudad de Ghazni con la ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC), y se produjo la liberación, largamente esperada, de las dos surcoreanas que, según los secuestradores, estaban enfermas.
El Gobierno de Seúl, que también confirmó su liberación, precisó se trata de Kim Gina, de 32 años, y Kim Kyung-ja, de 37.
Otros 19 surcoreanos, en su mayoría mujeres, siguen en manos de los talibanes, que ejecutaron a dos de los rehenes a los pocos días del secuestro porque, aseguraron, el Gobierno afgano no había respondido "positivamente" a sus demandas.
La Casa Presidencial de Corea del Sur expresó su satisfacción por la liberación de las dos rehenes, al tiempo que lamentó que otras 19 personas sigan cautivas del grupo islamista.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, celebró la liberación de dos mujeres que formaban parte del grupo de surcoreanos secuestrados hace tres semanas en Afganistán, dijo su portavoz, Michele Montás.
"Al secretario general le produce satisfacción la liberación en Afganistán de dos de los rehenes" de Corea del Sur, señaló la portavoz.
Montás agregó en la breve declaración que Ban Ki-moon tiene la esperanza de que el resto de rehenes coreanos, afganos y alemanes retenidos por el Talibán también sean puestos en libertad "en los próximos días".
Seúl ya aceptó otra exigencia de los talibanes, como retirar sus 200 soldados del país a finales de este año, una medida que, de todos modos, ya estaba prevista con anterioridad.
El 25 de julio pasado los miembros del talibán mataron de un disparo a uno de sus rehenes por que estaba enfermo y ya no podía caminar.