El ministro de Defensa interino de Afganistán afirmó que el hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el norte del país que fue bombardeado por fuerzas estadounidenses era utilizado por insurgentes que luchaban contra las fuerzas del Gobierno.
Masoom Stanekzai dijo que insurgentes del Talibán y posiblemente agentes de inteligencia paquistaníes aprovechaban el establecimiento en Kunduz como un lugar seguro.
El hospital fue bombardeado por un avión AC-130 estadounidense en la madrugada del 3 de octubre, mató a 22 personas e hirió a muchas más. El edificio principal fue destruido y el hospital cerró.
"Era un sitio que querían usar como refugio", dijo Stanekzai, ministro de Defensa interino.