El submarino francés Nautile logró colocar una placa de metal sobre una de las 14 fisuras en el casco del buque cisterna Prestige, que derrama unas 125 toneladas de combustible diesel cada día desde el 19 de noviembre, cuando se hundió frente a las costas de Galicia. Sin embargo, el gobierno español advirtió que no estaba claro si la placa servirá para evitar un mayor derrame de combustible.
El vicepresidente primero del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo que hasta ahora el tapón está funcionando, aunque advirtió que será necesario seguir revisando la zona para determinar si la fuga continúa. La semana pasada, el gobierno español reconoció que el Prestige sigue derramando grandes cantidades de petróleo, pese a la hipótesis de que las bajas temperaturas a unos 3,5 kilómetros de profundidad, que rebasan apenas el punto de congelación, ayudarían a la solidificación del combustible.
Entre tanto, el presidente José María Aznar, visitó ayer Galicia por primera vez desde que se produjo la catástrofe del "Prestige", que ayer cumplió un mes, en medio de fuertes medidas de seguridad y con las protestas de cientos de personas por la gestión de esta crisis. Aznar pidió disculpas por no haber viajado antes a esta región.
Mientras los nacionalistas gallegos y la oposición socialista calificaban la visita de "tardía" y "clandestina", cientos de personas protestaban en los aledaños del puerto coruñés por la gestión del Gobierno de Aznar ante el desastre. Con gritos de "Nunca más", los manifestantes, muchos de ellos pertenecientes a organizaciones ecologistas, pidieron la dimisión del Ejecutivo de Madrid y del presidente regional gallego, Manuel Fraga.
Durante la protesta fue detenida una persona por enfrentamientos con la Policía, mientras los asistentes abucheaban a la comitiva oficial que presidía Aznar.